Cada una empieza por lo que la otra opción hace mejor, y termina diciéndote cuándo no deberías cambiarte. Si todas acabaran en «cámbiate», no servirían de nada.
El cartón lleva cincuenta años funcionando. Si te lo vendemos como si fuera malo, no nos vas a creer el resto.
La pregunta no es cuál es más potente. Es cuánta gente llega hasta el final.
El sistema más listo pierde contra el que se entiende en tres segundos.