Si sellar tarda más que cobrar, nadie sella. Esa es la única prueba que importa.
Crear mi tarjeta gratisA las ocho de la mañana con seis personas en fila, cualquier paso extra se salta. Un programa de fidelización que necesita abrir una aplicación, buscar al cliente y confirmar dos veces se deja de usar en una semana.

Tu equipo abre el escáner en el navegador de su celular, apunta al QR del cliente y el sello queda puesto. No hay aplicación que instalar ni contraseña que recordar en cada turno.
Si se cae el internet, el escáner guarda los sellos y los envía cuando vuelve la conexión. Nadie se queda sin su sello por culpa del wifi.
Cada escaneo lleva una llave única. Si el botón se toca dos veces, el sello sigue siendo uno.
Cada sello queda con el nombre de quien lo puso y la sede. No para vigilar, sino para poder responder cuando un número no cuadra.
El escáner necesita cámara y permiso del navegador. En un celular muy antiguo puede ir lento; para esos casos existe el modo kiosko con código en pantalla.
Es lo recomendable, y el plan Negocio incluye varias. Así sabes quién selló qué. Si prefieres una cuenta compartida, también funciona.
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