Cuántos sellos poner en tu tarjeta
La cuenta que decide si tu tarjeta se completa o se olvida, explicada con el ritmo real de visitas de tu negocio.
18 de agosto de 2026 · 5 minutos
La pregunta parece de detalle y no lo es. El número de sellos decide cuánto tarda un cliente en llegar a la recompensa, y ese tiempo es lo que separa una tarjeta que se completa de una que se abandona a la mitad.
Empieza por el ritmo, no por el margen
La tentación es calcular hacia atrás desde lo que te cuesta el premio. Es la cuenta equivocada para empezar. La primera pregunta es más simple: cada cuánto vuelve un cliente tuyo que ya te quiere.
Una cafetería de oficina ve a la misma persona cuatro veces por semana. Un restaurante de mantel la ve cada quince días. Una barbería, cada tres semanas. Con esa cifra, el número de sellos deja de ser una opinión y pasa a ser una división.
La regla de las seis semanas
En la práctica, una tarjeta que tarda más de seis u ocho semanas en completarse deja de sentirse alcanzable. El cliente ya no la asocia con su próxima visita sino con un futuro difuso, y una recompensa difusa no cambia comportamiento.
Divide seis semanas entre tu frecuencia de visita:
- Alguien que viene cuatro veces por semana llega cómodo a 10 sellos.
- Alguien que viene una vez por semana está mejor en 6.
- Alguien que viene cada quince días necesita 4, o una recompensa intermedia.
Cuando el número tiene que ser alto
A veces el margen no da para premiar cada seis visitas. Ahí la salida no es alargar la tarjeta y esperar: es partirla. Una recompensa pequeña a mitad de camino cambia por completo la sensación de avance.
Una tarjeta de diez sellos con algo en el quinto se percibe como dos tarjetas cortas, no como una larga. El costo total puede ser el mismo y la tasa de finalización es notablemente distinta.
Qué mirar después de un mes
Cuando la tarjeta lleva unas semanas corriendo, dos números te dicen si acertaste:
Cuántos pasan del primer sello. Si mucha gente se queda en uno, el problema no es la longitud: es que no le contaste bien qué gana.
Cuántos llegan al final. Si la mayoría se estanca a mitad de camino, la tarjeta es larga para el ritmo real de tu negocio. Es más fácil acortarla que convencer a nadie de venir más seguido.
Lo que no hay que hacer
No cambies la longitud de una tarjeta que ya tiene gente sellando. Mover la meta a mitad del juego es la forma más rápida de perder a quien más te visitaba. Si necesitas otra configuración, crea una tarjeta nueva y deja que la anterior termine su ciclo.